Mando, pilas o receptor
Lo primero y lo más barato. Si el mando no da señal, el motor no se ha enterado de nada. Se prueba con otro mando antes de tocar el cajón.
Reparamos Tu Persiana · Madrid y Comunidad
Antes de cambiar el motor comprobamos el mando, el condensador y los finales de carrera. Muchas veces la persiana vuelve a funcionar sin motor nuevo, y te lo decimos con la factura delante.
Reconoce el problema
Lo primero y lo más barato. Si el mando no da señal, el motor no se ha enterado de nada. Se prueba con otro mando antes de tocar el cajón.
El motor hace ruido pero no arranca. Es el síntoma clásico del condensador de arranque agotado, y es una pieza, no un motor nuevo.
Casi nunca es el motor. O los topes se han desajustado, o la persiana roza en la guía y el motor corta por seguridad.
Se ha ido un final de carrera o una fase del motor. Se comprueba en la visita y se ajusta o se sustituye lo que falle.
El motor va justo para el peso del paño, se calienta y la térmica lo para. Pasa con paños de aluminio grandes y motores de poco par.
Antes de condenar el motor se mira que llegue corriente al cajón. Si llega y el motor no responde, ahí sí toca cambiarlo.
Un motor de persiana es caro comparado con una cinta o unas lamas, así que no se cambia a la primera. En la visita vamos por orden: mando y pilas, receptor, llegada de corriente al cajón, condensador de arranque, finales de carrera y, por último, el motor. Ese orden es el que evita cobrar un motor nuevo por un condensador de pocos euros.
También miramos lo que no es eléctrico: si la persiana roza en la guía, si el paño está desalineado o si una lama abollada atasca el recorrido. Un motor que corta cada dos por tres muchas veces está avisando de un problema mecánico, no eléctrico.
En Madrid lo normal es la lama de aluminio inyectada, que aísla bien pero pesa. Cuando se motoriza una persiana grande con un motor de par justo, el conjunto funciona unos meses y luego empieza a pararse solo: es la protección térmica haciendo su trabajo. Por eso, cuando hay que sustituir el motor, calculamos el peso del paño en vez de poner el mismo modelo que traía.
Cuando lo que ha fallado es el bobinado o la reductora, el motor se cambia. Se saca por el lateral del cajón sin desmontar la persiana entera, se monta el nuevo con su corona y su adaptador, se programan los finales de carrera y se prueba el recorrido completo, arriba y abajo, con el mando que vayas a usar.
Si quieres pasar de la cinta al motor en otras ventanas de la casa, eso es motorización y lo explicamos aparte.
Cómo trabajamos
Si zumba, si no responde o si se para a medias. Con eso ya sabemos qué llevar.
Mando, corriente, condensador y finales de carrera antes de hablar del motor.
Con el diagnóstico hecho y antes de empezar. Decides tú.
Factura y garantía del trabajo. Si algo no queda bien, volvemos.
Preguntas frecuentes
Depende de la pieza. El mando, las pilas, el condensador y los finales de carrera se arreglan o se sustituyen aparte, y eso resuelve buena parte de los avisos. Cuando lo que ha fallado es el bobinado o la reductora, el motor se cambia: ahí no hay reparación que aguante.
En los motores tubulares normales, no: el eje queda bloqueado por la reductora. Hay motores con desembrague o con manivela de emergencia que sí lo permiten, y en una motorización nueva se puede pedir esa opción.
Los de marca suelen pasar de diez años en una vivienda. Lo que acorta la vida es el peso: un paño de aluminio grande con un motor justo de par trabaja al límite y se calienta, y la protección térmica lo va parando cada vez más a menudo.
Casi nunca. Lo normal es que sean los finales de carrera desajustados, o que la persiana roce en la guía y el motor corte por seguridad. Se comprueba antes de hablar de cambiarlo.
Sí, se programa un mando compatible contra el receptor del motor. Hay que ver el modelo, porque no todos los sistemas aceptan cualquier mando.
Sí, es otro servicio: pasar una persiana manual a motor sin obra. Lo explicamos en la página de motorización.
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